Construcción de un recinto para conejos:

En qué hay que fijarse?

Antes de construir un recinto, conviene reflexionar sobre algunos aspectos de la planificación. Así te aseguras de que el recinto cumpla su función a largo plazo y resulte práctico y cómodo en el día a día, tanto para las personas como para los animales.

Ubicación: Dónde conviene construir el recinto?

El recinto para conejos debería poder verse con facilidad desde la casa, por ejemplo desde la ventana de la cocina o de la sala. Además, es recomendable situarlo cerca de casa, ya que esto facilita el cuidado diario, especialmente durante el invierno.

Lo más adecuado es un lugar que ofrezca tanto zonas soleadas como áreas de sombra. La sombra natural, proporcionada por árboles o arbustos, es la mejor opción. En invierno, los conejos agradecen los espacios al sol, mientras que en verano la sombra resulta imprescindible.

También puede ser importante considerar la visibilidad desde la calle. No son infrecuentes los incidentes con animales. Si desde el exterior no es evidente que hay conejos en el jardín, el riesgo de problemas puede disminuir.

El tamaño: Cuánto espacio necesitan los conejos?

En términos generales, se aplica una regla simple: cuanto más espacio, mejor.

El tamaño mínimo del recinto depende de cuánto tiempo puedan los conejos moverse libremente fuera de él (por ejemplo, en el jardín o en una zona delimitada). Aun así, deberían disponer siempre de varios metros cuadrados de superficie.

Para 2 conejos:

  • 6 m² de superficie + muchas horas diarias de ejercicio, o
  • 10 m² de superficie con menos tiempo de ejercicio.

Si los conejos tienen poco o ningún ejercicio, se recomiendan al menos 12–15 m² de superficie.

Por cada conejo adicional: + 2 m²

* Ejercicio = acceso libre a un área muy amplia y variada.

Siempre que sea posible, los conejos deberían disponer de más espacio. Estas dimensiones representan únicamente el mínimo indispensable.

Medidas mínimas

Número de conejosDimensiones mínimas
Dos conejos6 m² de superficie (p. ej. 2 × 3 m)
Tres conejos7,2 m² de superficie (p. ej. 3,60 × 2 m)
Cuatro conejos8,4 m² de superficie (p. ej. 4,20 × 2 m)
Cinco conejos9,6 m² de superficie (p. ej. 4,80 × 2 m)
Seis conejos10,8 m² de superficie (p. ej. 5,40 × 2 m)
Siete conejos12 m² de superficie (p. ej. 2 × 6 m o 3 × 4 m)

Protección del suelo: Es necesario asegurar el recinto por la parte inferior?

Sí. Un recinto para conejos debe contar con protección inferior para impedir que los animales excaven y escapen o que entren depredadores. El método adecuado depende del terreno y de cuánto tiendan los conejos a cavar.

Opciones habituales de protección:

  • Enterrar malla metálica a lo largo del recinto.
    Se entierra malla metálica junto al borde del recinto, normalmente a una profundidad de 30 a 100 cm, según el tipo de suelo. Como alternativa, pueden colocarse losas hasta esa profundidad. Conviene que las partes de madera del recinto no esté en contacto directo con la tierra para evitar humedad y deterioro. Los túneles deben revisarse con regularidad y cerrarse si es necesario.
  • Colocar losas a lo largo del borde del recinto
    Pueden instalarse losas de pavimento a lo largo del borde, por dentro o por fuera, con un ancho mínimo de unos 30 cm. Esto dificulta que los animales excaven hacia dentro o hacia fuera. Aun así, es importante vigilar los tuneles.
  • Proteger toda la base con malla metálica.
    Se excava la superficie del recinto, se coloca malla metálica en el fondo y luego se cubre con tierra u otro sustrato. Esta solución suele ser viable solo en recintos pequeños y en suelos adecuados.
  • Cerrar completamente el suelo.
    Consiste en cubrir toda la base con losas u otro material sólido. Es una variante muy segura y, en muchos casos, económica.

En todos los casos, la inspección periódica del suelo es esencial para mantener la seguridad del recinto.

El sustrato: Qué tipo de suelo es adecuado para el recinto?

La higiene en un recinto para conejos es fundamental. Un recinto grande no siempre es fácil de mantener, por lo que la elección del suelo influye directamente en el esfuerzo de limpieza diario.

  • Suelo natural / tierra:
    En recintos pequeños no suele ser recomendable. En poco tiempo, la superficie puede convertirse en barro, los conejos se ensucian con facilidad y la limpieza se vuelve difícil, especialmente en épocas de lluvia o en invierno. A largo plazo, la tierra tiende a ser poco higiénica cuando varios animales ocupan poco espacio, ya que el suelo no puede regenerarse ni “autolimpiarse” como en la naturaleza.
    En recintos muy amplios y con pocos conejos, el suelo natural puede funcionar, sobre todo si se conserva el césped. Para los conejos, el césped es agradable y les permite cavar. Sin embargo, las zonas más utilizadas (bordes, área de comida, accesos) deberían reforzarse con losas, ya que se ensucian más y requieren limpieza frecuente. En general, el césped es difícil de mantener limpio.
  • Suelo de arena:
    La arena no ensucia tanto y puede mantenerse relativamente limpia. Además, permite excavar. El inconveniente es que, puede derrumbarse con facilidad, lo que supone un riesgo. También resulta laborioso retirar el popo o la orina. Suele ser más práctica como zona de excavación, que como suelo completo.
  • Mantillo de corteza:
    Visualmente atractivo y cómodo para los animales, pero presenta desventajas importantes. Debe sustituirse con regularidad y no siempre se mantiene higiénico. Puede desarrollar moho, lo cual es perjudicial. Solo es aconsejable si se utiliza material de alta calidad, se controla con frecuencia y se cambia a menudo. Las astillas de madera suelen ser una alternativa más segura.
  • Paja, virutas, heno, etc.:
    Adecuados únicamente en áreas cubiertas y bien protegidas de la lluvia y la humedad. El suelo inferior debe ser impermeable (por ejemplo, losas o lámina). En exteriores abiertos, estos materiales se empapan rápidamente y pueden generar moho.
  • Losas de pavimento:
    Una de las opciones más higiénicas y fáciles de limpiar. Pueden lavarse sin dificultad e incluso desinfectarse si es necesario. Los conejos, no obstante, necesitan zonas adicionales más confortables, como áreas con lecho o espacios para excavar y descansar.
  • Piedras:
    No recomendables. Son incómodas para los conejos y difíciles de limpiar correctamente.

En la práctica, las superficies firmes y lavables suelen ser las más sencillas de mantener desde el punto de vista higiénico.

Zona de excavación

A los conejos les gusta excavar, y muchas hembras en particular no deberían estar sin una zona adecuada para ello. Si el suelo del recinto está cubierto con losas o es demasiado duro para cavar, se pueden habilitar alternativas sencillas:

  • Delimitar una parte del recinto con tablas de madera y rellenarla con arena o tierra.
  • Enterrar un recipiente resistente con agujeros de drenaje y llenarlo de arena.
  • Excavar una sección del recinto, asegurar los laterales y el fondo con losas o malla metálica, y volver a rellenarla con arena o tierra.

Así los conejos pueden excavar con seguridad sin comprometer la estabilidad ni la higiene del recinto.

La malla: Qué tipo de malla es segura?

Los conejos en un recinto exterior deben estar protegidos de depredadores como martas y zorros. Al mismo tiempo, la malla debe ser lo suficientemente resistente como para soportar los mordiscos de los propios conejos. No todas las mallas disponibles en el mercado ofrecen la seguridad necesaria; en particular, muchas de las vendidas como “malla para conejos” resultan demasiado frágiles.

Una malla adecuada y segura debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Soldada por puntos.
    Si se produce un daño o una zona es mordida, la malla no se deshace por completo, sino únicamente hasta el siguiente punto de soldadura. Esto es crucial, ya que los depredadores suelen aprovechar pequeñas áreas debilitadas.
  • Con aberturas lo bastante pequeñas.
    Las celdas no deben ser demasiado grandes, para evitar que los conejos o los depredadores tengan superficie de ataque para roer el alambre. En mallas de alambre fino, se recomiendan tamaños máximos de 19 × 19 mm. En estructuras rígidas que no puedan deformarse, pueden tolerarse aberturas algo mayores, siempre que el marco sea completamente estable.
  • Con alambre de grosor suficiente.
    El grosor mínimo debería ser de 1,0 mm. En mallas más abiertas, el alambre debe ser considerablemente más grueso y resistente a la mordida.
  • Galvanizada.
    La protección contra la corrosión es imprescindible para garantizar la durabilidad y la seguridad. El alambre galvanizado en caliente ofrece una protección mucho más duradera que el galvanizado electrolítico, por lo que es la opción más recomendable para recintos expuestos a la intemperie.
  • Fijación de la malla:
    La malla debe fijarse correctamente al marco, siempre en una celda cerrada y nunca en un alambre suelto. Tras la instalación, es recomendable comprobar la resistencia mediante una prueba de tracción.

Revisión periódica:
El recinto debe inspeccionarse con regularidad para detectar y reparar posibles puntos débiles.

Tipos de malla y su uso

Malla hexagonal (la típica “malla para conejos”):
Puede ser segura si las aberturas son pequeñas, pero presenta un problema importante: una rotura mínima o una zona oxidada puede hacer que la malla se deshaga progresivamente. Las versiones de alambre fino o recubiertas de plástico suelen ser demasiado débiles. Requiere revisiones muy frecuentes y, en general, no es la opción más segura.

Malla avícola (soldada por puntos):
Es la opción más recomendable. Es duradera, estable y resistente. Los daños localizados no comprometen toda la estructura. Se suelen recomendar medidas de 12 × 12 mm con 1 mm de grosor, o hasta 19 × 19 mm si el alambre es más grueso. Debe ser siempre galvanizada y rígida.

Mallas recubiertas de plástico:
A menudo resultan engañosas, ya que el alambre interior suele ser muy fino. Por lo general, no se consideran seguras.

Rejillas rígidas y de alambre grueso:
Extremadamente resistentes y duraderas. Pueden admitir aberturas algo mayores, siempre que no puedan deformarse.